Los detectores de humo juegan un papel crítico en la seguridad contra incendios. Pero no todos funcionan igual ni sirven para cualquier espacio. Conocer los tipos de tecnología de detección disponibles es el primer paso para una elección segura y conforme a normativa. En Fuegonor te explicamos cómo funcionan, cuándo usarlos y qué modelo se adapta mejor a tu vivienda, oficina o negocio.
Un detector de humo es un dispositivo que identifica la presencia de partículas en suspensión (habitualmente producidas por combustión) y activa una alarma acústica o visual para alertar del riesgo de incendio. Su tecnología se basa en principios físicos que varían según el tipo de sensor incorporado.
«Si quieres saber qué pasa dentro del sensor, consulta cómo funciona un detector técnicamente.»
Este tipo de detector utiliza un haz de luz y un sensor en su interior. Cuando el humo entra en la cámara de detección, las partículas desvían ese haz, lo que genera una señal que activa la alarma.
Además, su sensibilidad y bajo número de falsas alarmas lo convierten en una excelente opción para instalaciones generales sin riesgo industrial.
Estos dispositivos generan una corriente eléctrica constante entre dos placas cargadas. Cuando el humo interfiere en esa corriente, el desequilibrio activa la alarma.
Se recomienda en espacios donde se puedan producir:
Ambos sistemas ofrecen una respuesta eficaz en condiciones distintas. En muchos casos, la opción más segura es un detector dual que combine tecnologías ópticas e iónicas para una cobertura completa. En Fuegonor realizamos auditorías de riesgo para recomendar la opción más fiable según el entorno.
No todos los detectores de humo funcionan igual. Dependiendo del tipo de sensor que incorporan, reaccionan de forma distinta ante los distintos tipos de fuego. A continuación, describimos los sensores más utilizados y en qué situaciones son más eficaces.
Estos detectores usan un haz de luz que se dispersa al entrar humo en la cámara. Son los más comunes en instalaciones residenciales por su alta sensibilidad a incendios de combustión lenta (como los originados por papel, tejidos o cables eléctricos).
Funcionan a través de una pequeña corriente eléctrica entre dos placas. Cuando el humo la interrumpe, se activa la alarma. Son más sensibles a fuegos de combustión rápida con llama visible.
Recomendados para:
Integran sensores ópticos con termómetros internos capaces de registrar subidas bruscas de temperatura. Son ideales en entornos industriales o cocinas, donde el humo puede confundirse con vapor, pero el calor permite detectar un incendio real.
Además del tipo de sensor, otro factor importante es la forma en la que el detector está instalado y conectado al sistema de protección contra incendios. La elección dependerá del tipo de edificio, el nivel de cobertura deseado y si se cuenta o no con sistema centralizado.
«Algunos modelos son incluso obligatorios por ley según el tipo de inmueble.»
Son dispositivos completamente autónomos, alimentados por pila, que no requieren estar conectados a una central. Emiten una alarma sonora en cuanto detectan humo.
Estos detectores están integrados en una red cableada o inalámbrica conectada a una central que coordina todos los dispositivos. Pueden enviar alertas a servicios de emergencia o activar protocolos automáticos.
Recomendados para: locales comerciales, oficinas, hoteles, naves industriales.
Se comunican entre sí por radiofrecuencia. Algunos modelos permiten conexión con apps móviles o paneles remotos.
Son sistemas más robustos, con alimentación continua y conexión física a la red contra incendios. Garantizan estabilidad, cobertura total y cumplimiento normativo en edificios de pública concurrencia o alta ocupación.
Seleccionar el detector adecuado depende de múltiples factores: entorno, tipo de fuego probable, instalación y mantenimiento. En la siguiente tabla resumimos las principales opciones disponibles, sus ventajas y su rango de precio aproximado.
| Tipo | Sensor | Entorno ideal | Alimentación | Revisión | Precio aprox. |
|---|---|---|---|---|---|
| Autónomo | Óptico | Viviendas | Pilas AA o botón | Cada 6-12 meses | 15–35 € |
| Ionización | Iónico | Garajes, talleres | Red o batería | Anual | 25–50 € |
| Combinado | Óptico + Térmico | Cocinas, industria | 230 V + batería | Semestral | 40–80 € |
| Red cableada | Dependiente del sistema | Locales, hospitales | Red eléctrica | Según plan técnico | Instalación profesional |
No todos los detectores son válidos para todos los espacios. Según el uso, los materiales presentes y la actividad que se desarrolla, convendrá elegir un sensor u otro. En Fuegonor asesoramos sobre el modelo más eficaz para cada caso.
Se recomienda instalar detectores ópticos o combinados con baja tasa de falsas alarmas y con capacidad para enviar alertas a distancia.
Es obligatorio un sistema cableado homologado, conectado a una central de incendios, con mantenimiento documentado y revisiones periódicas.
En el mercado español, las marcas homologadas deben figurar en el registro de productos autorizados. En Fuegonor solo trabajamos con fabricantes que garantizan cumplimiento total de RIPCI y CTE.
Un detector autónomo con alarma es suficiente para viviendas, pero en locales públicos se necesita un sistema conectado que active protocolo de evacuación o avise al servicio de emergencias.
Instalar un detector de humo adaptado al entorno y conforme a normativa no es solo una recomendación: es una inversión en seguridad, prevención y cumplimiento legal.
Ignorar este aspecto puede derivar en multas, daños materiales o fallos críticos en emergencias reales.
En Fuegonor te ayudamos a seleccionar el detector ideal, ya sea para una vivienda, local comercial o instalación técnica. Nuestro equipo evalúa el riesgo, la normativa vigente y te ofrece la mejor solución con instalación certificada.